Corría el año 1890 en la Rusia Imperial:
El joven Лёшка Константи́нович -aprovechando que la primavera le estaba dando a la ciudad de Улья́новск una merecida tregua de un invierno demoledor- invitó a la doncella Татьяна Николаевна a tomar un trago.
-”Te voy a llevar a tomar algo re copado, nada de alcohol de papa en bollón ni esas cosas que se tomán acá en Rusia, esto es la créme de la cremoshki”
-”Seh, Seh…”
-”Mozo! traigame una pizza, un fainás para compartir acá con la señorita y no le escatime en la salsa eh! Un buen fajo de servilletas, unos mondadientes, no se si me interpreta…y para tomar tráigame lo de siempre…he he…”

-”Luego de una velada tan romántica, mamushka, no querés ir a bailar unas piezas a la boite de acá a la vuelta y manosearnos en las lentas?”